Demolición del edificio del cuartel de la Guardia Civil.

En 2017, Pronalon afrontó uno de los proyectos de demolición de mayor dimensión realizados en Langreo: el derribo del antiguo cuartel de la Guardia Civil situado en la calle Jovellanos.

La actuación tenía un objetivo claro: eliminar una edificación que había quedado en estado de ruina y recuperar el espacio ocupado por el antiguo acuartelamiento.

Pero demoler un edificio de estas características, situado en un entorno urbano y junto a instalaciones deportivas y una de las principales vías de comunicación entre Sama y La Felguera, exigía mucho más que derribar la estructura.

El proyecto comprendió la redacción del proyecto técnico, la ejecución de la demolición, la dirección de los trabajos, el desmontaje y la retirada de los residuos de construcción generados durante la actuación.

El resultado fue la demolición de aproximadamente 6.457 m² de superficie construida y la liberación de una parcela de 3.974 m².

El origen del proyecto: un antiguo cuartel en estado de ruina

El antiguo cuartel de la Guardia Civil de Langreo llevaba varios años sin utilizarse cuando finalmente se abordó su demolición.

La situación del inmueble no era nueva. El Ayuntamiento de Langreo había declarado el edificio en estado de ruina mediante una resolución de abril de 2014, después de que las antiguas instalaciones hubieran dejado de prestar servicio. La construcción del nuevo cuartel había permitido trasladar la actividad de la Guardia Civil a unas instalaciones más modernas, mientras el antiguo inmueble permanecía vacío.

El paso del tiempo agravó el estado de conservación del edificio y convirtió la demolición en una actuación necesaria para eliminar el inmueble y recuperar el espacio urbano.

El antiguo cuartel se encontraba además en una ubicación especialmente sensible. El edificio estaba junto al Centro Deportivo Langreo Centro y próximo a la carretera general que conecta los núcleos de Sama y La Felguera.

Por ello, la planificación del derribo debía tener en cuenta no solo el propio edificio, sino también las actividades y las vías de circulación existentes alrededor de la obra.

Estudio y planificación del derribo

Antes de comenzar a demoler un edificio es necesario determinar cómo se va a ejecutar la actuación.

En este proyecto, el encargo a Pronalon incluía la redacción del proyecto técnico y la dirección de las obras, además de la ejecución material de los trabajos.

Esta fase es fundamental en cualquier demolición integral porque permite estudiar las características del inmueble, organizar la secuencia de los trabajos y establecer los medios necesarios para ejecutar el derribo de forma controlada.

Cuando el edificio se encuentra en un entorno urbano, la planificación adquiere todavía más importancia.

No se trata únicamente de decidir cómo eliminar la estructura. Hay que determinar también cómo se organizarán los accesos, cómo se protegerá el entorno, cómo se desarrollarán las diferentes fases y cómo se coordinará la retirada de los materiales procedentes de la demolición.

En Langreo, estas condiciones eran especialmente relevantes por la proximidad del cuartel al centro deportivo y a una carretera con circulación habitual.

Preparación de la zona de trabajo

Una vez definida la planificación, el siguiente paso es preparar el entorno para comenzar la demolición.

En una actuación de estas características, la zona de trabajo debe quedar organizada para permitir que la maquinaria y los equipos puedan operar de manera segura y que los materiales resultantes puedan retirarse progresivamente.

La proximidad del antiguo cuartel al Centro Deportivo Langreo Centro obligaba además a coordinar la ejecución con la actividad del entorno.

De hecho, cuando comenzaron los trabajos, el centro deportivo permaneció cerrado temporalmente por motivos de seguridad, manteniéndose únicamente el acceso a la pista central por una entrada independiente.

Este tipo de medidas muestra una de las características fundamentales de una demolición urbana: el proyecto debe controlar no solo lo que ocurre dentro de la zona de obra, sino también las posibles afecciones sobre el entorno inmediato.

Demolición progresiva del edificio

El derribo comenzó el 25 de septiembre de 2017.

Los trabajos no se plantearon como una demolición indiscriminada del conjunto, sino que se desarrollaron por fases y planta por planta. La primera zona de actuación fue la parte del edificio situada más próxima al polideportivo.

Esta secuencia permitía avanzar de manera progresiva y mantener el control sobre la evolución de la estructura.

La demolición planta por planta resulta especialmente relevante en edificios de grandes dimensiones porque permite organizar la retirada de los elementos constructivos y adaptar el ritmo de los trabajos a las condiciones existentes en cada momento.

En este caso, además, la proximidad de otras instalaciones hacía necesario reducir las afecciones durante el desarrollo de la obra.

Actuación sobre las zonas próximas a la carretera

Una vez completada la primera parte de los trabajos, la demolición continuó hacia la zona del edificio más próxima a la carretera general.

Esta parte del proyecto presentaba un condicionante adicional: la proximidad de una vía de circulación que conecta Sama y La Felguera.

La planificación contemplaba la posibilidad de realizar cortes de tráfico durante esta fase para poder ejecutar los trabajos con las condiciones de seguridad necesarias.

Además, en la zona más próxima a la carretera se contemplaba mantener la fachada principal durante esta parte de la actuación, de acuerdo con la planificación publicada durante el desarrollo del derribo.

La secuencia demuestra cómo una demolición en un entorno urbano requiere adaptar la ejecución a las características de cada zona del inmueble y a las condiciones existentes alrededor.

Desmontaje y retirada de los materiales

La demolición de un edificio no termina cuando desaparece su estructura.

El proyecto contratado a Pronalon incluía expresamente el desmontaje y la retirada de los residuos de construcción derivados de la demolición.

Esta parte del trabajo resulta esencial para completar la actuación.

A medida que avanza el derribo se generan materiales procedentes de los diferentes elementos del edificio. Estos materiales deben retirarse de la zona de trabajo y gestionarse de acuerdo con las condiciones aplicables a los residuos de construcción y demolición.

Por eso, la retirada de los materiales forma parte de la propia planificación del proyecto y debe coordinarse con la demolición.

El objetivo final no es simplemente hacer desaparecer el edificio, sino dejar libre y operativo el espacio ocupado por la antigua construcción.

Liberación de la parcela

Una vez finalizados los trabajos de demolición y retirada de los materiales, el proyecto permitió recuperar el espacio ocupado por el antiguo cuartel.

La actuación afectó a aproximadamente 6.457 m² de superficie construida y permitió liberar una parcela de 3.974 m².

La recuperación del solar abría así una nueva etapa para el espacio.

En aquel momento, la previsión era utilizar provisionalmente la parcela como aparcamiento público gratuito mientras se definía su desarrollo posterior.

La demolición se convertía de esta manera en una actuación de transformación urbana: primero se elimina una edificación en estado de ruina y después se recupera el suelo para darle una nueva utilización.

Un proyecto condicionado por su entorno

Una de las particularidades de esta demolición fue precisamente su ubicación.

El antiguo cuartel no se encontraba en un espacio aislado. Estaba integrado en una zona urbana, junto al Centro Deportivo Langreo Centro y próximo a una carretera con tráfico entre Sama y La Felguera.

Esto condicionó la forma de ejecutar los trabajos.

Durante la primera fase se adoptaron medidas para proteger el entorno del centro deportivo y posteriormente se planificaron actuaciones específicas en la zona próxima a la carretera.

La experiencia demuestra que no existe un único procedimiento válido para todas las demoliciones.

La metodología debe adaptarse a cada edificio, a su estado, a sus dimensiones y, especialmente, a aquello que existe alrededor.

En una demolición urbana, la planificación de accesos, fases de trabajo, seguridad y afecciones al entorno forma parte esencial del proyecto.

Una demolición de más de 6.400 m²

Las dimensiones del antiguo cuartel permiten hacerse una idea de la magnitud de la actuación.

La superficie construida objeto de demolición alcanzaba los 6.457 m², mientras que la parcela liberada tenía 3.974 m².

Estas dimensiones hicieron necesario organizar el derribo en diferentes fases en lugar de ejecutar una única operación.

La demolición progresiva permitió avanzar por zonas y plantas, adaptando los trabajos a las condiciones del entorno y reduciendo las posibles afecciones sobre las instalaciones y vías próximas.

La demolición como proceso completo

El proyecto del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Langreo permite entender que una demolición profesional comprende mucho más que el derribo físico de un edificio.

El proceso comienza con el estudio y la planificación, continúa con la preparación de la zona, la ejecución progresiva del derribo, el desmontaje y retirada de los materiales y termina con la liberación y acondicionamiento del espacio.

Cada una de estas fases debe estar coordinada con las demás.

En este proyecto, además, las condiciones particulares del entorno hicieron necesario adaptar la secuencia de trabajo para minimizar las afecciones al centro deportivo y a la circulación de la zona.

Ese es precisamente uno de los aspectos que diferencia una demolición planificada de un simple derribo: el edificio es solo una parte del problema que hay que resolver.

La demolición del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Langreo forma parte de los proyectos realizados por Pronalon en Asturias.

La empresa desarrolla trabajos de demolición de edificios, derribos, demoliciones industriales, demoliciones selectivas y trabajos asociados a la preparación y transformación del terreno.

La actuación de Langreo es un ejemplo de proyecto en el que la demolición tuvo que combinar planificación técnica, ejecución progresiva, coordinación con el entorno y retirada de los materiales resultantes.

Desde Langreo, Pronalon continúa desarrollando proyectos de demolición y construcción en Asturias y en otros puntos de España.

El antiguo cuartel de la Guardia Civil ya forma parte de la historia urbana de Langreo. Su demolición permitió recuperar un espacio que llevaba años sin uso y transformar una edificación declarada en ruina en una parcela disponible para una nueva utilización.

Para Pronalon, este proyecto representa una actuación en la que la planificación y la ejecución tuvieron que adaptarse a las características del edificio y a un entorno urbano especialmente próximo a instalaciones deportivas y vías de comunicación.

Un proyecto de demolición no consiste únicamente en derribar. Consiste en planificar, ejecutar, controlar, retirar y entregar el espacio preparado para su siguiente etapa.

Ese es el proceso que permitió completar la demolición del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Langreo.